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martes, 15 de agosto de 2017
sábado, 12 de agosto de 2017
DESARROLLO Y EXITO DE PAISES NÓRDICOS
Vamos a iniciar una serie de artículos para analizar y tal vez cuestionar la política tributaria, junto con la política económica y social, y para ponernos en contexto, empezaremos por referirnos a la carga tributaria que soportan los países escandinavos o nórdicos, países que son considerados modelos en el mundo respecto al bienestar social que ofrecen a sus ciudadanos a cambio de los altos tributos que allí se imponen. Se supone que el estado debe ofrecer bienestar social a sus ciudadanos y estos deben financiar al estado mediante impuestos para que el estado logre cumplir con sus objetivos, y los dos deben cumplir cabalmente con lo que les corresponde para que el sistema funcione adecuadamente.
La presión o carga fiscal es la relación entre la recaudación fiscal o tributaria y el PIB, producto interior bruto. Por recaudación tributaria se entiende los ingresos del estado por vía de impuestos. Estos son impuestos directos como la renta o el patrimonio, indirectos o impuestos al consumo como el IVA, o bien ingresos de la Seguridad Social derivados de las cotizaciones de empresas y trabajadores. La carga tributaria indica de forma relativa los recursos de un estado para poder desarrollar su política social y económica, instrumentos necesarios para desarrollar su programa político de gobierno.
El modelo de estado del bienestar nórdico se caracteriza por un fuerte gasto social para ofrecer una alta protección social a sus ciudadanos, a cambio de una carga tributaria elevada. De hecho, los países escandinavos se han caracterizado desde hace décadas por ser los países con mayor presión fiscal. Según Eurostast, en 2012 la carga fiscal, expresada en % sobre el PIB fue la siguiente: Noruega 56%, Suecia 52% y Finlandia 54%. La media de la presión fiscal de la UE (27 países) fue 45% en el mismo periodo.
La carga tributaria, en estos países, se caracteriza por un fuerte tipo impositivo para las rentas del trabajo, un fuerte gravamen del consumo y una carga relativamente baja sobre la empresa para que actúen como fuente de inversión y riqueza. La procedencia de estos ingresos vía impuestos es la siguiente:
Suecia :
IVA, tipo general 25%, reducido 12% ( alimentos y hostelería), superreducido 6% (cultura y transporte personas)
Renta: tipo máximo 55% para rentas > 66000 €. Tipo mínimo 30% para rentas<46000€.
Sociedades: 22%, impuesto solidaridad 5,5%
Noruega :
IVA, tipo general 25%, reducido 15% ( alimentos y hostelería), superreducido 8% ( cultura, transporte personas)
Renta: Tipo máximo 40% para rentas >102000€. Tipo mínimo 28% para rentas<62000€.
Sociedades: 28%
Finlandia :
IVA, tipo general 23%, reducido 13% ( alimentos y hostelería),superreducido 9% (prensa, cultura, transporte personas)
Renta: Exento hasta 15000€. Tipo máximo 53.5%
Sociedades: 26%
La carga fiscal que soportan estos países no ha variado significativamente en las últimas décadas. En el pasado el modelo de referencia del estado del bienestar de los países nórdicos y que respondía a un modelo de estado benefactor, se tambaleó durante la crisis de los años 90, como ocurre en estos momentos en otros estados europeos. Fue entonces cuando, con Suecia a la cabeza, se emprendió una pionera reconstrucción del estado del bienestar, que cuenta con tres conceptos diferenciadores:
Un concepto de alta responsabilidad pública para con el bienestar de su pueblo, que se traduce en que la administración no gestiona sino que es responsable.
Un concepto de amplia libertad del ciudadano para la elección, suprimiendo la asignación administrativa.
Pluralismo y competencia en la prestación de los servicios públicos. Supresión de los monopolios en la gestión pública, lo que ha mejorado su competitividad notablemente.
Este modelo tiene por pilares sociales la cultura y la educación. Desde el punto de vista de la cultura social, el ciudadano acepta unos elevados tipos impositivos a cambio de exigir un alto grado de compromiso y transparencia por parte del estado. Es decir, es un modelo basado en la confianza entre los ciudadanos y sus dirigentes políticos.
La educación es el otro pilar sobre el que se sustenta el modelo de bienestar nórdico, lo que le ha llevado a copar los primeros puestos del informe PISA. Son sistemas de enseñanza gratuitos hasta el doctorado. La alta formación de los ciudadanos, permite unos niveles de competitividad muy elevados. Esta alta competitividad contribuye a generar más riqueza, que a su vez permite mantener un elevado grado de bienestar social, que mantiene perfectamente engranado al sistema.
Este buen funcionamiento hace que el esfuerzo fiscal que soporta la sociedad escandinava no difiera de la de otros países de su entorno. Por esfuerzo fiscal se entiende la relación entre la carga fiscal y la renta per cápita. Uno de los parámetros más utilizados para medir el esfuerzo fiscal es el índice de Frank. Este índice resulta de la división de la carga fiscal por la renta per cápita.
En 2012 el índice de Frank de Noruega se situó en 0.08, el de Suecia en 0.11 y el de Finlandia en 0.13. Como referencia la media de la UE (27 países) fue de 0.17. Este parámetro es un claro indicador de la competitividad de estas sociedades.
A esta competitividad del modelo contribuye el derecho del ciudadano para elegir y el de la empresa para ofertar un servicio, siempre bajo el paraguas de un estado, que asume la responsabilidad de la prestación del servicio.
A modo de ejemplo se tiene, que los trabajadores, parte de lo que cotizan para la cobertura de desempleo lo hacen a través de entidades privadas. Aseguran una cantidad mensual de subsidio a cambio de una prima. El estado, que recauda la otra parte, garantiza una prestación mínima durante el tiempo establecido para cobrar el subsidio.
En el campo de las pensiones, y como ejemplo de responsabilidad del estado, todo trabajador al llegar a los 65 años, si decide retirarse lo hace la siguiente forma: El estado suma lo que ha contribuido y en función de la expectativa de vida del momento, lo reparte en pagas iguales. De esta forma garantiza la continuidad del sistema. La revalorización de la pensión se realiza en la medida en que se revaloricen los salarios de la población en activo.
La presión o carga fiscal es la relación entre la recaudación fiscal o tributaria y el PIB, producto interior bruto. Por recaudación tributaria se entiende los ingresos del estado por vía de impuestos. Estos son impuestos directos como la renta o el patrimonio, indirectos o impuestos al consumo como el IVA, o bien ingresos de la Seguridad Social derivados de las cotizaciones de empresas y trabajadores. La carga tributaria indica de forma relativa los recursos de un estado para poder desarrollar su política social y económica, instrumentos necesarios para desarrollar su programa político de gobierno.
El modelo de estado del bienestar nórdico se caracteriza por un fuerte gasto social para ofrecer una alta protección social a sus ciudadanos, a cambio de una carga tributaria elevada. De hecho, los países escandinavos se han caracterizado desde hace décadas por ser los países con mayor presión fiscal. Según Eurostast, en 2012 la carga fiscal, expresada en % sobre el PIB fue la siguiente: Noruega 56%, Suecia 52% y Finlandia 54%. La media de la presión fiscal de la UE (27 países) fue 45% en el mismo periodo.
La carga tributaria, en estos países, se caracteriza por un fuerte tipo impositivo para las rentas del trabajo, un fuerte gravamen del consumo y una carga relativamente baja sobre la empresa para que actúen como fuente de inversión y riqueza. La procedencia de estos ingresos vía impuestos es la siguiente:
Suecia :
IVA, tipo general 25%, reducido 12% ( alimentos y hostelería), superreducido 6% (cultura y transporte personas)
Renta: tipo máximo 55% para rentas > 66000 €. Tipo mínimo 30% para rentas<46000€.
Sociedades: 22%, impuesto solidaridad 5,5%
Noruega :
IVA, tipo general 25%, reducido 15% ( alimentos y hostelería), superreducido 8% ( cultura, transporte personas)
Renta: Tipo máximo 40% para rentas >102000€. Tipo mínimo 28% para rentas<62000€.
Sociedades: 28%
Finlandia :
IVA, tipo general 23%, reducido 13% ( alimentos y hostelería),superreducido 9% (prensa, cultura, transporte personas)
Renta: Exento hasta 15000€. Tipo máximo 53.5%
Sociedades: 26%
La carga fiscal que soportan estos países no ha variado significativamente en las últimas décadas. En el pasado el modelo de referencia del estado del bienestar de los países nórdicos y que respondía a un modelo de estado benefactor, se tambaleó durante la crisis de los años 90, como ocurre en estos momentos en otros estados europeos. Fue entonces cuando, con Suecia a la cabeza, se emprendió una pionera reconstrucción del estado del bienestar, que cuenta con tres conceptos diferenciadores:
Un concepto de alta responsabilidad pública para con el bienestar de su pueblo, que se traduce en que la administración no gestiona sino que es responsable.
Un concepto de amplia libertad del ciudadano para la elección, suprimiendo la asignación administrativa.
Pluralismo y competencia en la prestación de los servicios públicos. Supresión de los monopolios en la gestión pública, lo que ha mejorado su competitividad notablemente.
Este modelo tiene por pilares sociales la cultura y la educación. Desde el punto de vista de la cultura social, el ciudadano acepta unos elevados tipos impositivos a cambio de exigir un alto grado de compromiso y transparencia por parte del estado. Es decir, es un modelo basado en la confianza entre los ciudadanos y sus dirigentes políticos.
La educación es el otro pilar sobre el que se sustenta el modelo de bienestar nórdico, lo que le ha llevado a copar los primeros puestos del informe PISA. Son sistemas de enseñanza gratuitos hasta el doctorado. La alta formación de los ciudadanos, permite unos niveles de competitividad muy elevados. Esta alta competitividad contribuye a generar más riqueza, que a su vez permite mantener un elevado grado de bienestar social, que mantiene perfectamente engranado al sistema.
Este buen funcionamiento hace que el esfuerzo fiscal que soporta la sociedad escandinava no difiera de la de otros países de su entorno. Por esfuerzo fiscal se entiende la relación entre la carga fiscal y la renta per cápita. Uno de los parámetros más utilizados para medir el esfuerzo fiscal es el índice de Frank. Este índice resulta de la división de la carga fiscal por la renta per cápita.
En 2012 el índice de Frank de Noruega se situó en 0.08, el de Suecia en 0.11 y el de Finlandia en 0.13. Como referencia la media de la UE (27 países) fue de 0.17. Este parámetro es un claro indicador de la competitividad de estas sociedades.
A esta competitividad del modelo contribuye el derecho del ciudadano para elegir y el de la empresa para ofertar un servicio, siempre bajo el paraguas de un estado, que asume la responsabilidad de la prestación del servicio.
A modo de ejemplo se tiene, que los trabajadores, parte de lo que cotizan para la cobertura de desempleo lo hacen a través de entidades privadas. Aseguran una cantidad mensual de subsidio a cambio de una prima. El estado, que recauda la otra parte, garantiza una prestación mínima durante el tiempo establecido para cobrar el subsidio.
En el campo de las pensiones, y como ejemplo de responsabilidad del estado, todo trabajador al llegar a los 65 años, si decide retirarse lo hace la siguiente forma: El estado suma lo que ha contribuido y en función de la expectativa de vida del momento, lo reparte en pagas iguales. De esta forma garantiza la continuidad del sistema. La revalorización de la pensión se realiza en la medida en que se revaloricen los salarios de la población en activo.
viernes, 21 de julio de 2017
POLITICOS : LOS DUEÑOS DE LA "POSVERDAD"
Qué es la "posverdad", el concepto que puso de moda el "estilo Trump" en Estados Unidos
Sean CoughlanBBC
Derechos de autor de la imagenNCH
Una palabra para definir "el mundo al revés" de la política.
En eso se ha convertido la "posverdad".
Fue la palabra del año, según el prestigioso diccionario de Oxford.
Y ha sido utilizada para tratar de explicar el instinto y la sensación anti-establishmentque catapultó a Donald Trump a la presidencia de EE.UU. e hizo ganar al Brexit -la opción para salirse de la Unión Europea- en Reino Unido.
Oxford la define como el fenómeno que se produce cuando "los hechos objetivos tienen menos influencia en definir la opinión pública que los que apelan a la emoción y a las creencias personales".
Pero, ¿qué significa esta nueva definición del mundo para los académicos y científicos que se ganan la vida tratando de establecer hechos objetivos?
Derechos de autor de la imagenISTOCK
El filósofo, humanista y pensador británico A.C. Grayling, quien hizo campaña por la permanencia de Reino Unido en la UE, contraria al Brexit, mira con horror la posibilidad de un mundo dominado por la posverdad.
Y hace una advertencia sobre la "corrupción de la integridad intelectual" y el daño "del tejido completo de la democracia".
El origen
Pero, ¿de dónde viene la posverdad?
"El mundo cambió después de 2008", dice Grayling. Tras la crisis financiera, la política ha sido definida por un "tóxico" crecimiento de la desigualdad de ingresos.
Derechos de autor de la imagenREUTERS
Así como creció la brecha entre ricos y pobres, también aumentó un profundo sentido de disconformidad en la clase media, la que ha enfrentado un gran estancamiento en sus ganancias.
Con una corriente de resentimiento económico desatada, no es difícil "exaltar" las emociones sobre temas como la inmigración y sembrar la duda sobre los políticos establecidos, dice.
Otro ingrediente clave en la cultura de la posverdad han sido las redes sociales, asegura Grayling.
En ellas una opinión fuerte puede acallar evidencia.
Derechos de autor de la imagenAFP
"Todo el fenómeno de la posverdad es sobre: 'Mi opinión vale más que los hechos'. Es sobre cómo me siento respecto de algo", explica el filósofo.
"Es terriblemente narcisista. Y ha sido empoderado por el hecho de que todos pueden publicar su opinión".
"Todo lo que necesitas ahora es in iPhone", prosigue Grayling. "Y si no estás de acuerdo conmigo, me atacas a mí, no a mis ideas.
"Lograr articular una forma de ponerte en primera fila y lograr ser visto te convierte en una especie de celebridad".
"Noticias falsas"
Las "noticias falsas" se pusieron de moda tras la elección de EE.UU., luego de que el presidente electo acusara directamente a medios de publicarlas.
Grayling advierte que el problema es una cultura online incapaz de distinguir entre realidad y ficción.
Derechos de autor de la imagenAP
"Si pones las palabras 'existió el...' en Google, lo primero que te saldrá es 'holocausto' y los vínculos te llevarán a versiones de que no ocurrió".
Este proceso es "corrosivo para nuestra conversación pública y para nuestra democracia" y advierte de una cultura donde unos pocos reclamos en Twitter tienen el mismo peso que una biblioteca llena de investigaciones.
Raíces intelectuales
Desde la filosofía, las raíces de la posverdad se encuentran en el posmodernismo y el relativismo.
"Todo es relativo. Se inventan historias todo el tiempo, ya no existe la verdad. Se puede ver cómo esto decantó directamente en la posverdad".
Esto ha "abierto la puerta" sin querer a un tipo de política que no se hace problema con la evidencia.
¿Pero acaso no ha sido siempre así en la batalla por las ideas?
Derechos de autor de la imagenAP
Grayling relata la historia de Adlai Stevenson, representante liberal en la batalla presidencial de EE.UU. de 1952.
"Le dijeron: 'Señor Stevenson, cualquier ser pensante de EE.UU. votará por usted'. Y él respondió: 'Genial, pero necesito la mayoría'". Y perdió la elección.
Pero el filósofo argumenta que ha habido un vuelco significativo, más allá de las fronteras de la rotación electoral, hacia algo fundamentalmente diferente.
Lo ve desde una perspectiva histórica, explicando que el escenario internacional se parece a la era volátil e intolerante de los años previos a la Segunda Guerra Mundial.
"Hay varias similitudes incómodas con los años 30", comenta.
"Esa gente se dio cuenta de que no necesitas hechos, simplemente puedes mentir".
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